¡Mi hijo se ha desmayado! ¿Qué hacemos ahora?


Preguntas y respuestas con el Dr. Brandon Harden, cardiólogo pediátrico y miembro del equipo de síncope de cardiología infantil
Los desmayos o mareos crónicos en niños y adolescentes suelen ser un signo de que algo no va del todo bien, y si ocurren con frecuencia, se les remitirá a un cardiólogo pediátrico para descartar determinadas afecciones cardiacas. Cuando se descartan, el diagnóstico suele ser disautonomía.
Según el cardiólogo pediátrico del Children’s, el Dr. Brandon Harden, la disautonomía es relativamente frecuente, y más de 70 millones de personas en todo el mundo la padecen de diversas formas. Disautonomía es un término genérico utilizado para describir un mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo que controla las funciones automáticas del organismo, como la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y el control de la temperatura.
A los pacientes pediátricos se les puede decir que tienen síncope vasovagal, síncope neurocardiogénico, intolerancia ortostática o síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), que son todos tipos de disautonomía.
P: ¿Por qué se produce la disautonomía en niños y adolescentes?
R: La disautonomía puede producirse por varios motivos, o puede ser idiopática, lo que significa que se desconoce la causa. Otras ocasiones en las que puede aparecer la disautonomía son:
- Tras el estirón o la primera regla
- Postinfección, como mononucleosis o COVID
- Postconmoción cerebral
- Post-inmunización
- Tras un traumatismo físico o psicológico importante
P: ¿Qué le ocurre al cuerpo cuando nos mareamos o nos desmayamos?
R: Cuando estamos de pie, la gravedad arrastra hacia los pies aproximadamente el 25% de la sangre del cuerpo. El corazón está ahora un 25% por debajo de su capacidad, al igual que el cerebro, y la tensión arterial desciende brevemente. Cuando todo funciona correctamente, los sensores del cuerpo detectan un cambio, se lo comunican al cerebro y éste indica al cuerpo lo que debe hacer para normalizar las cosas. El cuerpo responde en fracciones de segundo aumentando la frecuencia cardiaca, ajustando la fuerza con que bombea el corazón y tensando los vasos sanguíneos. Pero si el cuerpo no reconoce el problema y no lo aborda con suficiente rapidez (lo que puede empeorar por estar deshidratado o anémico), la tensión arterial baja más, y el cerebro envía una oleada de adrenalina para que las cosas vuelvan a su cauce.
La adrenalina ayuda a que la sangre ascienda mejor hacia el corazón y el cerebro, tensando los vasos sanguíneos y acelerando la frecuencia cardiaca. Esta respuesta está diseñada para evitar que las personas se desmayen o ayudarlas a responder ante una situación amenazadora. Sin embargo, si un niño se marea muchas veces al día y experimenta repetidas subidas de adrenalina, es como montar repetidamente en una montaña rusa. El cuerpo acabará sufriendo los efectos negativos de las oleadas.
P: ¿Cómo pueden afectar al organismo las descargas repetidas de adrenalina?
R: Algunos efectos de las subidas repetidas de adrenalina son:
- Fatiga
- Insomnio
- Despertarse mucho por la noche
- Dormir mucho y no sentirse descansado
- Dolor muscular
- Niebla cerebral – problemas para recordar, concentrarse, enfocar
- Ansiedad, mal humor
- Falta de motivación
- Náuseas
- Falta de apetito
- Sensación de saciedad precoz
- Estreñimiento, diarrea (menos frecuente) o estreñimiento alternado con diarrea
- Dolor abdominal
- Frecuencia cardiaca rápida
- Latidos fuertes
- Opresión torácica
- Falta de aliento
- Sentir demasiado calor
- Sudando
- Sentirse nervioso o tembloroso
- Sensibilidad/dolor cutáneo
- Decoloración púrpura, roja o blanca de la piel, o moteado del tono de la piel.
- Presión arterial variable
- Pupilas dilatadas
P: ¿Qué puede hacer mi hijo cuando se siente mareado?
R: El mareo es un indicio de que el cuerpo va a producir pronto una oleada de adrenalina para mejorar la llegada de sangre al cerebro. Nuestro objetivo es mejorar el riego sanguíneo del cerebro para reducir y finalmente eliminar los mareos y las oleadas de adrenalina que los acompañan. Para ello, introducimos más líquidos, más sal, ejercicios de compresión muscular y prendas de compresión.
Si esas intervenciones no ayudan, los médicos pueden considerar la posibilidad de recetar medicamentos que eleven la tensión arterial o reduzcan la frecuencia cardiaca.
P: ¿Cuáles son los signos de que el cerebro no recibe suficiente flujo sanguíneo?
A:
- Mareos y/o desmayos
- Corazón acelerado
- El corazón late con fuerza
- Golpes en la cabeza
- Visión cambiante (borrosa, tenue, negra, manchas, visión en túnel)
- Cambio de audición (amortiguación, no oír nada, oír los latidos del corazón)
- Oleada de náuseas
- Sofocos
- Sudoración inadecuada
P: ¿Qué debe hacer mi hijo si nota estos signos?
A:
- ¡NO INTENTES ABRIRTE PASO!
- Siéntate o túmbate
- Haz ejercicios de compresión muscular
- Bebe agua
- Come un tentempié salado, toma pastillas de sal extra o bebe una bebida electrolítica
- Refréscate si te acaloras (ve a una zona a la sombra o con aire acondicionado, utiliza una bufanda, camiseta o chaleco refrescantes, o bebe agua fría o fresca)
El pediatra puede darte información detallada sobre cómo tratar la disautonomía.
La adolescencia, cuando se diagnostica a la mitad de los pacientes con POTS, es una época importante en la que se producen muchos cambios en el organismo. Existen muchos enfoques de sentido común para tratar la disautonomía, y los pacientes obtienen mejores resultados cuando asumen la responsabilidad de reconocer y abordar los factores desencadenantes de los mareos en su propio cuerpo. Descansar e hidratarse adecuadamente contribuye en gran medida a mejorar la calidad de vida, y normalmente vemos que los síntomas desaparecen a medida que el niño crece.
Equipo Síncope:
- Dr. Brandon Harden (Atenas)
- Dr. Wes Blackwood (Macon y Stockbridge)
- Heather Jordan, MSN, CPNP-PC (CAP, Lawrenceville, Alpharetta
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